Columna personal

Luciérnaga intermitente del misterio central...

Luciérnaga intermitente del misterio central del Hombre o crisálida de miel en la indevelable floración de la manzana humana… coterránea mujer; pequeño crepúsculo-amaneciendo entre las palmeras de la plaza ovallina; racimo de estrellas brotando en las quebradas rurales de la tierra añorada o aceituna nocturna seduciendo al rocío… entre las rojas hileras del tomate palquino: madre, esposa, maestra, hermana, compañera, como reza el bolero inolvidable: “…si puedes tú con Dios hablar… pregúntale… si yo alguna vez te he dejado de adorar” y entonces, sólo entonces sabrás que, “te he buscado donde quiera que yo voy… y no te puedo hallar…”

Sí, porque un atardecer que aún juega como niño triste en los patios de mi memoria, abordé el viejo Líbac, frente al Espejo de Agua, en Aristía Poniente; el enrojecido sol iluminaba el hemisferio, era la hora prima, aquélla en que los ebrios pescadores del mundo se hacen a la mar de sus sueños, entonces, al dibujar la seña del adiós en la frágil tela del viento, supe que sólo a ti regresaba en mi partida, !Oh,madre! catarata de lunas que inundó los océanos de mi sangre, de ti… de ti llevaba en mi equipaje, la suave corola de tu mirada, ella me acompañará, estoy cierto, hasta las última estaciones del ocaso y, de ti, ovallina, me llevé la secreta esperanza de encontrarte algún día en lo más hondo y agreste de tus bosques, por ello, aún guardo tu aroma floreal en las vasijas de mi piel y resplandecen tus ojos de trigales en las planicies de mi memoria;por eso, aunque sea tarde para armar el medio día… déjame cantar en silencio a la orilla de tus ríos…

Y, te lo aseguro, nuevamente danzarán los peces de tu pelo… aquéllos que un día contemplamos contra los arreboles del primer beso… compañera liceana, de la blusa blanca y el jumper azul marino, ése que ceñiste a la convocante curva de tu juvenil cintura… después de clases, a la una o a las 13:00 horas; bajo los violáceos pétalos de los jacarandaes, brotó aquel beso, contemplando las fuentes e imaginando un mañana en el arcano centelleo de aquellas aguas, que jamás se secarán… en las perennes plazas de nuestro recuerdo, porque inevitablemente, pese a todos los años transcurridos “…la culpa fue del primer beso… del primer beso que -te- di…”

Pero hubo otras ovallinas que a hierro candente, marcaron la piel profunda de nuestras almas, ellas fueron nuestras maestras, mujeres que encendieron luces intelectuales en las bravías mareas de nuestros mocetones pechos, sí… porque educar, viene del verbo latino -educare-, derivado de -conducere-, que significa conducir o señalar el camino, es decir, iluminar los derroteros del alma. Maestras que el fuego de los dioses acrisoló en sus luminosos misterios, permítanme nombrar a una por antonomasia: Doña Emilia Vega, quien me legó el gusto por la expresión escrita del espíritu… con ella ingresé al Siglo de Oro de la Literatura Española … Góngora y Quevedo… ¡claro que sí! entre églogas y sonetos aún cruzo La Mancha de mi destierro hacia el Santo Sepulcro de mi Alameda eterna.

Finalmente, huelga saludar la grandeza de nuestras hermanas ovallinas… yo tengo una tejida en fina tela de afecto y bondad. “Gracias a la vida que me ha dado tanto…” y, gracias Violeta por el coral lumínico de tu canto; gracias, gracias por mi niña Paulina, pequeño tesoro que el milagro depositó a la vera de mis vuelos, sangre de mi sangre, cantando boreal en la espesura del tiempo, hija… que la vida te colme de sencillez, estrellas y rocío. Eterna gratitud y admiración para la Mujer Ovallina.

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Comentarios

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Salud, amigo poeta y cantante de este ovalle que encanta, yo venía por un año y ya llevo 13 y no me pienso ir.

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Quiero darte mis felicitaciones como todo un gran Ovallino a pezar de estar separado de mi hermosa tierra te digo de todo corazón como todo un buen marino » BRAVO ZULU » ( felicitaciones )espero que sigas escrviendo…

atte.
Alejandro

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aterricé acá buscando la frase «alameda eterna» que me sonaba a un eco de antaño…como a canción, poema, grito…y encontré otros lugares comunes de palabras, sentidos, luces, sombras también ruidosas de lo incierto, pero en mi propio antaño!…
otras épocas prolifícas en lo pseudoliterario…otros espacios-tiempos pero que se vinculan a este lugar-momento…
será que se heredan las palabras de viento?

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