Columna personal

Crisis de la Educación Chilena

Respecto de la llamada “crisis de la educación chilena” sabemos que la convicción del Gobierno, se resume en la frase oficial que: "las malas prácticas pedagógicas en el aula son la causa fundamental de los malos resultados de nuestra educación, particularmente la que corresponde al sector municipalizado". Esta conclusión atribuye a los profesores la máxima responsabilidad en tan magros resultados. De este modo se logran dos propósitos: usar al profesor como chivo expiatorio para explicar el fracaso del sistema formal de educación y, eludir el análisis del sistema educativo como un todo, es decir, como un subsistema inserto en el modelo económico, político, social y cultural denominado Neoliberalismo. Se prefiere descontextualizarlo para luego analizarlo como un sistema aislado cuyo fracaso se explica casi exclusivamente por las “malas prácticas docentes” y “deficiente gestión del sistema municipalizado”. Establecida la confusión lógica, se procede a exigir una “educación de calidad para todos”, como si el modelo económico no impusiera diferencias estructurales entre las personas y como si todos los niños, adolescentes y jóvenes estuvieran en las mismas condiciones biológicas, económicas, sociales y culturales para recibir el mismo discurso educativo “de calidad”.

En tal sentido, los profesores que ejercemos en el aula, sabemos que en el proceso enseñanza-aprendizaje influyen múltiples y complejos componentes humanos: profesores, alumnos, familia y directivos, entre otros. Cada uno de ellos es afectado y determinado por el contexto económico, social, político y cultural de una manera particular, haciendo de cada individuo una especificidad irrepetible, no comparable con ningún otro proceso productivo. No es, por tanto, el sistema educativo quien impone las discriminaciones que se derivan de la enorme concentración de la riqueza, sino que es el modelo económico quien impone las diferencias ofreciendo distintas opciones educativas según el ingreso económico de las familias. Los profesores de aula sabemos que a nuestras clases concurre un grupo humano compuesto por individuos con diferentes horizontes de producción y recepción de contenidos educativos y, sabemos también que la calidad de esos horizontes es determinada principalmente por el quintil al que pertenece cada uno de ellos. Sin negar, que en segundo lugar, también influye su particular condición bioquímica y emocional. Por lo tanto, pretender abordar las causas de los malos resultados del proceso enseñanza-aprendizaje negando la influencia de las diferencias sociales en los horizontes de recepción y asimilación de contenidos, equivale a desconocer la realidad más elemental del proceso enseñanza-aprendizaje.

Cualquier intento de análisis científico de la educación debe considerar las categorías básicas que intervienen directa e indirectamente en la configuración de los horizontes de producción (profesores) y recepción (alumnos) de contenidos educativos, de lo contrario sólo se hace ideología y no ciencia. Considerando lo anterior, el presente ensayo se propone enunciar algunas de variables que intervienen directa o indirectamente en el proceso enseñanza-aprendizaje y que no son abordadas por el discurso oficial:

I.- Contexto Sociocultural del Alumno. Los niños y jóvenes que estudian en el sistema educativo formal han aprehendido el repertorio simbólico y valórico -axiológico difundido por los medios de comunicación de masas, mediante: programas juveniles, series infantiles, películas, noticias seleccionadas por un filtro informativo funcional a la ideología dominante, basada en el pragmatismo individualista, la competencia utilitaria, el culto al cuerpo, al vestuario; a la acumulación de bienes materiales en desmedro de los espirituales, culto al placer momentáneo, hedonismo extremo, ausencia de espacios para la ciencia u otra actividad de producción de conocimiento, lo que se manifiesta mediante la exposición de panelistas neófitos abordando temas que requieren de especialistas, exhibición de rostros de farándula opinando sobre aspectos del conocimiento que están lejos de dominar; farandulización de los conflictos de pareja y de las relaciones humanas más profundas; trivialización del sentido de la vida humana, mediante telenovelas superficiales, orientadas por el lucro, mercantilización de toda acción humana; difusión de un pensamiento único centrado en el consumo de bienes suntuarios; reducción del conocimiento a la condición de medio utilitario, para alcanzar bienes materiales, que se transforman en el fin superior de las personas; destrucción de la familia biparental y su reemplazo por la uniparental, centrada en la madre generalmente trabajadora-ausente del hogar, dando vida a las nuevas categorías de padres ausentes e hijos de la JEC; aumento de los índices de divorcio, de nulidades matrimoniales; reestructuración inestable de los roles familiares, mediante la incorporación del “pololo de la mamá”, “del tío” o viceversa; relaciones con los padres determinadas por un acotado o limitado “régimen de visitas” con fines de semana alternados; destrucción de la imagen simbólica del padre en tanto figura de autoridad y control de impulsos. Estos son algunos de los componentes del contexto social y cultural que rodea a los actuales estudiantes chilenos, cada una de esas variables está integrada al horizonte de recepción y producción de textos educativos de los alumnos y alumnas del sistema educativo formal. Se deja constancia que los mejores resultados logrados por el sistema educativo particular, lo son solamente en comparación con el sistema municipalizado chileno, porque comparados ellos con los resultados de los otros países del continente, ocupan los últimos lugares.

II.-Contexto Económico del Alumno. Sistema Económico Neoliberal, basado en una descontrolada concentración de la riqueza provocando aumento sistemático de la pobreza (Encuesta CASEN difundida en 2010) profundizando cada vez más las desigualdades en:

  • El acceso a las tecnologías (computadores, filmadoras, equipos musicales, redes informáticas, juegos didácticos, datas, microscopios, etc.),
  • En el acceso a los espacios habitacionales (casas básicas de 36 mts. Cuadrados, sin espacios suficientemente ventilados e iluminados, calidad y comodidad de los muebles, coloridos de paredes, ropa de cama, calidad de los colchones en que descansan. Etc, versus mansiones o casas sobre los cien metros cuadrados de los alumnos de quintiles más altos),
  • En el acceso a la alimentación ( dietas altas en carbohidratos, comidas chatarras sin verduras y bajas en proteínas, para los quintiles más bajos),
  • En el acceso a los niveles instruccionales de los padres: nivel léxico, registro y normas de habla, esquemas sintácticos y lógico argumentativo, (Hijos de profesionales v/s hijos de obreros)
  • En el acceso a la salud, visita a especialistas, tratamiento de enfermedades, fármacos del “formulario Nacional” o los debidamente sintetizados, con mayores costos (Fonasa, isapres particulares, indigentes, clínicas, policlínicos municipalizados ),
  • En el acceso a la atención odontológica (pérdida de piezas dentales, defectos en las arcadas, dientes montados, dolores provocados por caries, enfermedades a las encías, etc. Afectando lo anterior al desarrollo de la personalidad y la autoestima, disminuyendo los índices motivacionales de los alumnos.)
  • En el acceso al vestuario y calzado, provocando en los adolescentes, resentimientos que dañan su autoestima y reducen su motivación al sentirse discriminados. Diferencias socioeconómicas conducentes a cuadros depresivos y de angustia que dañan la salud mental y el desarrollo intelectual de los alumnos pertenecientes a los quintiles más empobrecidos.

III.-Contexto Social, Económico y Administrativo del Profesor. Los profesores comparten con los alumnos todas las determinaciones anteriores y agregan otras, tales como: discriminación en los sueldos respecto de otras profesiones, con consecuencias igualmente destructivas para su autoestima, como dificultades para financiar los estudios superiores de sus hijos (as); exceso de horas de trabajo, un alto porcentaje llega a trabajar en tres jornadas por necesidades económicas de educación, vestuario, salud y alimentación de sus hijos; exceso de horas aula, sin horario destinado a la investigación, corrección de pruebas, preparación de guías y otros instrumentos didácticos (90 minutos para preparar 44 horas de clases); carentes de financiamiento para postgrados sean magíster o doctorados, reducidos a cursillos sin peso académico, sin una carrera docente que incentive su calificación profesional; con hondos sentimientos de frustración profesional, convencidos del error de haber escogido una carrera cuyo ejercicio no renta para vivir y que es permanentemente descalificada en forma pública a través de los medios de comunicación; con una cada vez más precaria estabilidad laboral; expuesto al cuestionamiento público-popular sin base científica, sin análisis global del proceso enseñanza-aprendizaje; con un gremio orgánicamente debilitado por la heterogeneidad en los procesos de profesionalización de sus integrantes: algunos provenientes de cursos rápidos, de regularizaciones de título a distancia, personas que ejercen como “Habilitados”, simplemente con un permiso especial de las oficinas comunales del MINEDUC, personas que no son profesionales, pero que ejercen como tales, porque a los analistas oficiales se les ocurrió que cualquier persona está preparada para “hacer clases”, así se falta el respeto más básico al proceso educativo formal que tiene lugar en el aula; profesionales de todos los ámbitos de la actividad del conocimiento opinando y pontificando sobre el proceso enseñanza-aprendizaje; la sociedad en su conjunto arrogándose la autoridad para opinar con “solvencia” técnica sobre la educación; desconociendo los estatutos más básicos del proceso enseñanza-aprendizaje, todos los ciudadanos se creen habilitados para hacer clases, como si cualquiera pudiera hacer un balance contable, un informe de resistencia de materiales, una endodoncia o una auditoría externa, pareciera que mientras mayor es la ignorancia sobre el tema, mayor es la autoridad que sienten para opinar sobre él.

Paralelamente, como propaganda política se difunde la convicción que “la educación es el único camino para superar la pobreza”, olvidando que el empobrecimiento social impuesto por el Sistema Económico Neoliberal, tiene consecuencias fatales para los más pobres, porque su deficiente alimentación ha dañado para siempre sus bases biológicas del conocimiento, empobreciendo el horizonte de recepción del contenido educativo, sobre todo en los quintiles más bajos. En consecuencia, por más que se cualifique el discurso educativo, esos sectores sociales ya están condenados a servir como mano de obra barata, para aumentar la concentración de la riqueza en manos de los mismos patrones que se declaran preocupados por la educación de los más pobres. Como si hasta allí la burla no fuera suficiente, proponen “privatizar” todo el sistema educativo, como si el daño irreversible en las bases biológicas del conocimiento y la discriminación en el acceso a los servicios básicos y tecnológicos, se superara privatizando las escuelas y liceos municipalizados. Identificar a los profesores como únicos o máximos culpables de los malos resultados de la educación, es políticamente más rentable que admitir el fracaso de la aplicación del modelo económico Neoliberal al sistema educativo nacional.

Hablamos de un fracaso nacional del sistema educativo formal expuesto a las leyes del mercado, porque el modelo de semáforos difundido este año por el Ministerio de Educación, sólo es válido al interior del país, pues los máximos resultados obtenidos por los “prestigiosos colegios particulares chilenos” corresponden a los más bajos del continente, incluso peores que los obtenidos por los particulares de Haití. Entonces, para que la verdad sea completa y no una mentirosa parcialidad propagandística, sería bueno que el Ministerio ampliara el semáforo a todo el continente, de ese modo los padres y apoderados, de colegios exclusivos del país, podrían matricular a sus hijos en otros países, evitando los pésimos resultados del sistema educativo particular chileno.

En resumen, parte de la solución al problema estructural de la educación chilena sería: rescatar el sistema educativo municipal de las leyes mercantiles, asegurando su financiamiento mediante un sistema estatal de subvención; frenar el libertinaje económico, mediante un nuevo sistema de impuesto a la concentración de la riqueza; para redistribuirla del siguiente modo; aumentar los actuales 35 metros cuadrados de las casas básicas a 70 metros(considerando la cantidad de hijos); mejorar la superficie y calidad de las ventanas, para aumentar la iluminación y ventilación de las casa; que la cantidad de habitaciones sea proporcional a la cantidad de hijos de la familia postulante a la vivienda; aumentar al doble las áreas de esparcimiento, triplicar las canchas deportivas en las poblaciones populares, crear sistemas de incentivo al deporte en los sectores populares, creación de clubes deportivos en alianza con las organizaciones sociales, promover campeonatos infantiles y juveniles en coordinación con juntas vecinales y juveniles, replantear completamente los esquemas urbanísticos sobre todo en comunas populares; aumentar a cinco las horas de educación física en los colegios básicos y medios; subvencionar programas educativos permanentes en la televisión, a lo menos dos horas diarias; subir los registros de habla de los actuales animadores de los medios de comunicación; difundir el conocimiento y no farandulizar la vida; centuplicar (no exagero) los recursos de asistencia médica, sicológica y odontológica en los colegios, liceos y escuelas; disminuir las hora aula en las tardes y reemplazarlas por talleres de esparcimiento e investigación, estas actividades deben estar sometidas a nuevos modelos de evaluación; aumentar las horas de permanencia de los padres en el hogar, aportes del empleador; cuadriplicar los bonos para los hijos en edad escolar, mejorar la calidad de los actuales profesores, mediante cursos inserto en sus cargas horarias y de calidad acreditada; incentivar la investigación docente, mediante la creación de los consejos de profesores estrictamente técnicos, con horario inserto en la carga horaria de cada profesor, crear la carrera funcionaria, exigir que los académicos de las universidades tengan investigaciones reconocidas a nivel mundial y experiencia a lo menos de diez años en liceos o escuelas, para evitar la teorización de la actividad académica formadora de nuevos profesores, evitar la comercialización de los perfeccionamientos docentes, disminuir a 30 la cantidad máxima de alumnos por curso; disminuir al 50% las actuales horas aula de cada profesor y destinar las otras a investigación y preparación de clases; crear sistemas de ayudantía con alumnos de pedagogía, entre otras transformaciones. Los caminos parciales, que presentan soluciones que no responden al problema global de quienes intervienen en tan complejo proceso, no son más que la -crónica de otro fracaso anunciado-.

Comentarios

Comentario: 

Estimada Taty: para aclarar tu fatuo comentario……primero, entre las pocas conquistas que los profesores han ganado en sus batallas en las calles, están las horas de libre disposición y también las de planificación……. en las que uno no está directamente con alumnos. Conociendo al colega, seguro demoró días en investigar, redactar, revisar el extenso documento, que para subirlo solo demoró unos segundos…..menos si un colega ducho en tecnología te colabora. ¡Qué lata que pienses que los profes somos esclavos! Pensamos, y opinamos, porque colegas como Gaete reflexionan„„„por mí, por usted, por los profesores en general, por nuestros niños……..yo lo leo muy tarde, pero qué pena por usted…..que cree que un documento así se escribe en un corto tiempo…….veo tristemente que es producto precisamente de lo que trata el texto„„„,con usted el gobierno y la política de todos los gobiernos lo logró……no piensa más allá de lo evidente….qué pena por usted

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