Columna personal

De vuelta en Ovalle

La vida tiene tantas vueltas como "revueltas" tiene la bajada de la colina donde estaba mi Colegio, es casi increíble, pero por esas cosas inexplicables del destino he vuelto al lugar donde pasé mis años infantiles y adolescencia vestida de uniforme, capa y sombrero. La ciudad de antaño me parece casi la misma, sin más cambios que extensas poblaciones que la rodean como un cinturón y que se extienden de cordillera al mar, siguiendo la ribera del escuálido río Limarí. Las laderas del cerro (hacia el norte) o parte alta de Ovalle, ahora se ven pobladas, y en el valle aún quedan viñas y huertos. El antiguo Bosque de los Corral presenta renuevos de eucaliptus, que me hablan de explotación para leña o varas.

Como en el pasado la vida aquí transcurre con esa calma que sólo es posible disfrutar en el campo, y se debe - con toda seguridad - a que su principal actividad comercial sea la agricultura., los cítricos pintan de colores el paisaje del mismo modo que las viñas y las paltas, éstas últimas pronto me producirán un ataque al hígado, imposible no consumirlas.

El río Limarí baja mansamente desde el tranque del Paloma, y lo hace zigzagueando hasta el mar y en sus riberas campos de olivos y otros frutos, a los que se suman pequeños poblados, que ordenadamente siguen el viejo trazado caminero lleno de curvas, subidas y bajadas - ahora pavimentado – que comunica con la principal carretera del país, en poco más de media hora.

El ambiente de esta ciudad verde, nortina y mediterránea, es agradable, el sol campea todos los días y la vida transcurre sin grandes aspavientos o apuros, pareciera ir al compás de las cosechas o de alguna canción "ranchera" que se escucha en una radioemisora, igual que en el pasado lo hacía en la Norte verde. Aquí la prisa no existe, menos aún esa loca agitación de una ciudad grande; la locomoción colectiva circula con orden y me llama la atención, no hay bocinas que espanten las palomas de la plaza, ni que obliguen al transeúnte a cruzar con más prisa una arteria, los pasos de cebra se respetan y ello me desconcierta, vengo de la capital donde te atropellan en las esquinas.

En los días de mi niñez no había prácticamente locomoción colectiva en la ciudad, sólo pasaba Floridor con la micro del colegio, cada mañana recogía a las alumnas y trepaba la colina en el bus que llamábamos “La tía Amalia”. En días de feria, bajaban desde los valles cordilleranos pequeños productores locales, lo hacían en el recordado “Coralito” - mezcla de camión con transporte público - que traía apretados bultos y canastos sobre su cabina con un popurrí de cosas para la feria.

Hay detalles curiosos que he ido descubriendo al comparar esta tierra hermosa con la capital, aquí no hay Mall, por lo tanto aquello de “ir de tiendas” implica caminar por todo el centro de la ciudad. Si bien existen varios supermercados y en ellos todo el mundo se encuentra, aún subsisten algunos almacenes, panaderías, bazares, librerías y botillerías, que marcan la diferencia entre los unos y los otros con esa atención personalizada de sus dueños. Los supermercados se llenan en días de feria y muy especialmente en la quincena o final de mes y ello se refleja en sus pasillos y en las ordenadas filas de las cajas.

La construcción de la ciudad no ha cambiado mucho, salvo que muchas casonas del pasado se han transformado en centros médicos, institutos o tiendas; predomina la construcción baja - de un piso - un par de edificios quiebran su tradicional estilo, casi colonial, con un estilo moderno y de uso mixto, vale decir: oficinas o locales comerciales en el primer piso y habitacional en el resto. Los conjuntos de casas iguales o poblaciones florecen como la primavera, ocupan aquellos predios que en mi niñez vi con pasto y animales. Todo queda a 5 minutos de cualquier lado, si me apuro mucho en mi deambular por la ciudad, me salgo del plan urbanístico y me reciben - con los brazos abiertos - los parronales, los olivos, etc. La plaza de armas sigue siendo el punto focal de la ciudad, una fuente de agua en el centro de ella y añosos árboles cobijan a un montón de palomas que se alimentan de la buena voluntad de los que se sientan a ver pasar el día o descansar del ajetreo bancario.

Después de tantos años de vivir en el caos capitalino aún mantengo su frenético ritmo, por ello es que muchas veces, me sobran minutos en cada hora, lo que me permite recordar a los viejos habitantes de esta hermosa ciudad, sus costumbres y hábitos, y a la vez percatarme que Ovalle tiene tres universidades o quizás sedes de algunas carreras (no lo sé) un museo precioso, un par de centros culturales, un canal de televisión municipal, y que no hay huaso que no lleve un celular en el cinturón!

Ovalle tiene detalles especiales y sorprendentes, uno en particular y a modo de ejemplo: al repartidor de gas lo hacen parar como si fuera un taxi o bien lo llaman a su celular… porque a diferencia de otros en otras ciudades, aquí él tiene nombre y apellido.

MARANDA

Comentarios

Comentario: 

Maranda,no se de que generación eres,pero leyendo tu columna, me trae recuerdos,viví en Ovalle en la calle Arauco a un paso de la plaza,y tome la micro para ir al colegio con Floridor. Hace un año fuí estaban remodelando la calle principal del comercio encontre que ha progresado mucho. Escribirte es más que nada para que sepas que alguién leyo tu columna y se emociono con tus palabras. Gracias por eso.

Comentario: 

maranda ovalle es bonito „, y siempre cuando uno se va lejos extraña su lugar de origen y crea en su mente una imagen idealizada „ algo asi como un paraiso„, pero ovalle no progresa mas que cualquier otra ciudad „, y sus campos son de mucho sacrificio„ donde las personas todavia trabajan apleno sol, por unos pocos pesos al dia…. ovalle es lindo…pero su gente es sufrida y de trabajo

Comentario: 

Maranda……. que lindo volver a leer tus encantadores comentarios…..eres extraordinaria, profunda…..,memoriona….,explicativa…liviana….,
alegre….., y ….la mejor HERMANA del mundo, te quiero mucho, besitos

Comentario: 

las columnas son entretenidas,fáciles y sin aspavientos.Maranda te debo corregir si, en que el rio Limari no es el que viene desde el embalse Paloma, ese rio se llama Grande.El rio Limari nace en la confluencia y union de las aguas del rio Grande y del rio Hurtado, esto es cerca del puente ferroviario de los peñones.Allí se produce el mágico nacimiento de nuestro querido rio

Comentario: 

Tuquí, agradezco sinceramente la información y el comentario.

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