Columna personal

Reencuentro en El Palomar

En una oportunidad, hace muchos años atrás, Floridor me lo dijo: usted es como las palomas que vuelven al palomar… efectivamente había regresado para asistir a una ceremonia de graduación del CAE y me encontré con él en las escalinatas del edificio de la colina. No pude hacer otra cosa que sonreír y saludarlo con cariño lleno de recuerdos de esos días en que él soportaba hidalgamente mis escondidas en el “desfilero de las termopilas”, siempre pidiéndole o más bien implorándole que no cortara los pinos, de tal forma que, el “desfilero” se mantuviera sellado y secreto, donde podíamos entrar por entre medio de ramas y aroma a tierra, para copuchar un pucho maltrecho y de cualquier origen.

Me gustó tanto lo que él me dijo aquella vez, que aún cuando pasaron los años, nunca olvidé sus palabras y en cada oportunidad en que volví a Ovalle y al colegio, creí escucharlas nuevamente, del mismo modo como ocurrió durante la fresca mañana de este sábado, día en el cual volvieron muchas palomas al viejo palomar, casi toda una generación de ellas. Era mi curso, eran mis amigas de la infancia, mis compañeras de exámenes, de pruebas y de muchas pilatunadas, las que se hacían presente para nuevamente recordar -después de casi toda una vida lejos- aquellos días de uniforme y corbata. Por arte de magia o simplemente por todos esos recuerdos acumulados que guardábamos en el viejo bolsón colegial, fuimos por unas cuantas horas, nuevamente escolares. A medida que iban llegando a la cita, crecía la expectación de quienes asistirían y entre risas, gritos de alegría y emociones intensas nos fuimos reuniendo, para después recorrer los viejos pasillos de baldosas que se sorprendieron porque aún recordaban nuestros pasos, entonces allí, donde tantas veces jugamos, donde oramos suplicantes por una buena nota, donde pasamos tantos inviernos, donde un día dijimos adiós para salir al mundo, nos pareció ver una silueta regordeta que dejaba una estela de humo tras sus pasos; al igual que nosotras, por unos instantes, Floridor había regresado al palomar.

MARANDA

Comentarios

Comentario: 

Estimada Ximena
Buenas tardes, no sabes la emoción que tengo en este instante al leer tu artículo,
soy nieta de Floridor el primero en manejar la micro del CAE, luego de fallecer mi abuelito siguió mi gran padre, Floro como lo llamaban uds, siempre las recordaba con nostalgia, recordaba sus risas, sus bromas y todo lo compartido en ese maravilloso colegio como bien lo describes, mi padre hombre de mucho carácter y responsabilidad en todo lo que hacía y que ha dejado huella en sus hijos y nietos, el lamentablemente el falleció el 2003, pero siempre las recordó con mucha nostalgia y sobre todo a su tierra tan querida a donde siempre quiso volver.
Gracias por tan lindo relato y nos llenas el alma de alegría al recordarlo.
Un saludo para tí y agradecimiento a todas las alumnas que pasaron por el CAE y que le dieron tantas alegrías y cariño a mi abuelito y padre y que aún lo recuerdan.

Muchas gracias de parte de sus hijos y nietos.

Comentario: 

que bello recuerdo me acuedo de floridor, muchos recuerdos

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