Columnistas

El Niño Eléctrico

El resbalín doble de la palmera roja se encuentra en frente de la comisaría y un supermercado importante de la ciudad de Ovalle.

En el extremo de una alameda bien cuidada y con relieves juguetones que a distintos intereses satisface según horario y edad.

Susurro de los molinos de viento VI - La tía Mandunga

De mi abuela paterna, ni me acuerdo su nombre, Norma, porque se fue a la tumba con el segundo parto. Pero sé que tuvo una hermana que me parecía increíble: la tía Mandunga.

Susurro de los molinos de viento V - Mi viejo y mi abuelo

Mi viejo, Norma. Era un gran conversador, pero un día no amaneció. Y te prometo que sentí un nudo terrible en la garganta cuando me lo contaron. Comprendí que nunca más oiría su voz, sus historias.

Susurro de los molinos de viento IV - Doña Josefina

Comentaban, Norma, que el Huaso Mena era el bandolero más famoso de la zona y para disimular se hizo zapatero remendón porque así tenía la coartada perfecta.

Susurro de los molinos de viento III - El Cojo Pepe

El Cojo Pepe llegó a la vida con el espíritu corrompido. Todo el mundo sabía que había nacido lisiado como fruto de un amor entre hermanos. En la escuela se burlaban de él a causa de su defecto físico. Se crió con unas tías que lo cuidaban, eran costureras y de chiquito el cojo las veía dar puntadas en la ropa ajena hasta la madrugada.

Historia de un Ovallito

Hay ovallitos por todas partes, en Costa Azul, en Costa Amarilla, en Nueva York, en Los Peñones, en Bubaneshwar, en Mamallapuram, en Pedregal, y en muchas otras partes. El relato siguiente nos lo envía un ovallito que, dependiendo de la hora y el día, puede estar en cualquier lugar del mundo, un incansable viajero que se dedica a capturar imágenes en un Crucero:

Margarito fue el primero que vi, cuando llegué a trabajar a la enorme cocina del barco. Hombre de raza negra, cincuentenario, robusto, pero de baja estatura, intimidante al grado de jamás mencionarle que el tamaño de sus manos me recordaban a un gran gorila.

Margarito no hablaba con nadie, era un tipo raro, pero no incomodaba, solía comer parsimoniosamente sus plátanos fritos a la hora del descanso.

Susurro de los molinos de viento II - El Huaso Mena

El Huaso Mena -decía mi viejo- era valiente pero también bribón. Un zapatero remendón que disimulaba hábilmente las fechorías. Fue asaltante de caminos. Montaba un caballo negro que le ayudaba a camuflarse en la oscuridad de la noche. Del mismo color era su ropa, el sombrero y el poncho”.

Puerta a puerta

Se supone que no debiera darme vergüenza, no voy a robar. Pero recuerdo que en la elección anterior miré con desprecio a la tropa de payasitos del circo político que golpeaban mi puerta.

Susurro de los molinos de viento I - El Nata y la Sin Destino

Susurro de los molinos de viento I - El Nata y la Sin Destino

Fue la tortilla de rescoldo, Norma. La tortilla que doña Lastenia sumergió en la ceniza y cubrió con las brasas al rojo vivo para que se cociera. Nunca he vuelto a comer un pan tan bueno como el de la vieja de la cabeza blanca. Me lo hacía cuando yo era niño, demasiado pequeño todavía. Entonces acudía a su casa, una media agua construida de adobes y techo de zinc, la longeva me contaba esos cuentos fantásticos de demonios y apariciones increíbles que muchas veces no alcanzaban a colmar mi imaginación. La tetera hirviendo en el brasero, tomábamos yerba mate y comíamos pan. La boca desdentada no dejaba de hablar, de relatar aquellos pasajes que jamás han podido borrarse en el tiempo. Las palabras se escapaban de la boca vacía de doña Lastenia porque yo la conocí sin dientes, igual que su hijo a quien todos apodan El Nata.

Aniversario escuela de El Teniente Alto

Nos invitaron al aniversario de la escuela rural Nº50 de El Teniente Alto.

Y lo primero que se me ocurre es decir que… era muuuuuy lejos.

Uno reflexiona durante el viaje, pues corres el riesgo de que detrás de tanto cerro, pueda encontrarte con todas esas personas que mandaste a la Chucha, porque yo creo que la Chucha debe quedar muy cerca de la escuela particular Nº50 de El Teniente Alto, de hecho, cuando nos salimos de la carretera, preguntamos a un señor y nos dijo que quedaba en un valle pequeño, a la chucha y más allá.

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Algo sobre Ovallito.cl

Ovallito.cl es un proyecto personal de un ovallino criado en la calle Independencia. Estamos en Internet desde el año 2003, lo que nos convierte en la web ovallina más antigua aún activa.

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