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patricio431
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SOMOS SOLIDARIOS....

Ha 12 horas que comienza una nueva jornada Teletón en nuestro país, nuestras conductas individuales y colectivas van tomando un rol más significado producto de este evento que lleva muchos años, y por cierto, que se a logrado grandes avances en estructura, como en los temas médicos a nivel nacional. Desde una visión más sociólogo, antropologico y sicologica, esta identidad nacional que renace en cada teletón, obviamente, de manera interesada comercialmente están las empresas que producto de buenos trabajos publicitarios, nos recuerdan que la obra de la teletón, es un esfuerzo de todos. En otras palabras, la motivación emocional es fundamental para llegar al consciente colectivo y lograr los fines estimativos. Sin embargo, algunos estudios y declaraciones han venido a interrogar ese supuesto como algo operante de un hecho en el «ethos» nacional o en el diseño institucioal que nos rige. Tanto en el elaborado trabajo sobre la solidaridad realizada por los sicólogos de la Universidad Alberto Hurtado, como en encuestas desarrolladas por la Fundación Transcender, aparece que la solidaridad es más una caraterística deseada por los chilenos (en lo personal y lo social), que una realidad propiamente tal. No sólo eso. Buena parte de los allí consultados considera que la donación eventual de algún dinero (supermercado, teletón), es un fiel reflejo de lo que significa ser solidario. La mayor parte entre ellos, a su vez, afirma que lo solidario no es un rasgo con el cual podamos caracterizar en modelo de sociedad y económico que tenemos hoy. Sea en educación, en salud, en lo que respecta a pensiones(con todas sus perdidas), es decir, derechos sociales, o trato con el medio ambiente, no es lo solidario o el bién común el eje que orienta las políticas imperantes. De hecho, cuando en la escuesta de los sicólogos de la Alberto Hurtado se pregunta por quién o quiénes deberían hacerse cargo de los asuntos ligados con la idea de una equidad solidaria, de-responsabilización societaria por las consecuencias del modelo de sociedad y economía que tenemos, aparece un fuerte llamado al Estado como vehiculizador de ese desaparecido bién común, por un interés general que supedita particularismos, como alguién en una lectura simplista podría pensarlo. El proceso de modernizaciones autoritario que hemos vivido desde mediados de los 76 - 89, es clave de un ideologismo neoliberal, implicó una fuerte inversión del significado y uso del término «solidaridad», no es el colectivo o el conjunto de la sociedad, el que debe hacerse cargo de sus acciones y decisiones y de sus consecuencias, hacia cada uno de sus miembros, sino que a la inversa. La prédica neoliberal que han asumido la Concertación y otros, nos dice que tenemos que hacernos cargo de nosotros mismos, y a la vez, que el conjunto o el modelo pueda seguir funcionando. Así entonces, la noción clasica de solidaridad entendida como expresión de que el conjunto (el colectivo), es responsable hacia los individuos se invierte, dando lugar a una serie de «nuevo» solidarismo responsabilista, es asunto de cada cual el ·»molestar» y/o cargar lo menos posible la vida a los otros individuos. En cambio, le tocaría a las instituciones dar a cada individuo los medios para reducir al máximo la carga que representa para los otros, «La ideología Neoliberal», promueve un ethos basado en la ganancia, el poder y el éxito, por lo que no se interesa por el humanismo ni por la corresponsabilidad por las consecuencias, directas e indirectas de la acción. Refleja, como algunos intelectuales han señalado, un modelo social de tipo agnóstico, donde lo central es la competancia de todos contra todos, es decir, no precisamente una cultura de colaboración solidaria entre sus agentes. Cada cual, en este modelo intenta salvarse a si mismo a como dé lugar. Cada cual siente sobre sus hombros la carga total de su existencia. La carta del obispo de Aysén monseñor Luis Infanti «Danos hoy el agua de cada dia», pone de relieve de manera valiente este mismo punto, referido, en este caso, a la defensa del medio ambiente y al uso de los recursos energéticos esenciales en el país. Una carta que, por lo demás, ha recibido escasa atención en nuestros medios de prensa. Cómo no pues, si cuestiona las bases mismas del modelo de economía y sociedad que ha pasado por obra y gracia «divina», durante todos estos años. ¿Y qué mensaje nos deja monseñor Infanti?. Que los problemas con el agua y otros recursos naturales y muy esenciales para nuestro presente y futuro, así como aquellos derivados del impacto negativo en el medio ambiente, contaminación de ríos, mares, aire, alimentos, calentamiento global, cambio climatico, erosión de la biodiversidad, todo se relaciona con el actual modelo de desarrollo y la gran desigualdad mundial que se acrecienta. Es decir, con una idea del desarrollo que pasaría por el libre mercado, las privatizaciones, el competitivismo y, centralmente, la lucha permante por el aumento del crecimiento a toda costa, sin medir, ni asumir sus consecuencias para las personas o el medio ambiente. Dicho en otros términos, la ética del mercado y del capitalismo es muy limitada, porque promueve el adueñamiento privatista de bienes sociales esenciales para el conjunto y de las mismas personas, como una condición de buena salud societal. Lo que le interesa es el capital, la ganacia, el poder. De nuevo, expresa lo contrario de una cultura de la colaboración solidaria. Por ello, como dice monseñor Infanti, «compra la vida, la manipula, la usa y la desecha, sobre toda la naturaleza, gran victima de este sistema». Y las consecuencias están a la vista para los incrédulos de siempre, la crisis del capitalismo de burbuja en los EE.UU, los informes de un grupo de cientificos, reportado por el diario inglés The Independent, acerca del derretimiento del Ártico y sus efectos en el calentamiento global. El gran desastre producido por este sistema capitalista, donde su único norte a sido manipular y cosechar grandes ganacias con dineros especulativos, perjudicando con ello, a millones de personas en el mundo. En nuestro país el desarrollo de este desastre, primero llegó a los fondos de nuestras pensiones, el gran aumento en los precios de los artículos de primera necesidad, yá empiezan en algunos sectores más sensibles el despido de los trabajadores. Se cree que en el primer semestre del próximo año, la situación será más severá. Y hablando de solidaridad, el banco central debería bajar los intereses para que las personas, comerciantes y la pymes puedan salir del ahogo económico y producir para nuestro propio desarrollo. El gobierno también debería sentir el calor de la solidaridad, las emociones que por televisión nos provoca la teletón, y entregar mejores sueldos a nuestras «tias» que estan en paro, y terminar con el sistema económico neoliberal donde cada día está produciedo un marcado sentido del «individualismo» en nuestra sociedad. Además cómo se hacerca navidad, el gobierno y los parlamentarios deberían legislar pensando, justamente en la «noche buena» y en nuestra solidaridad colectiva, solucionar por fín, un problema que lleva años perjudicando a los deudores habitacionales. Ahora que podemos empaparnos de «solidaridad gracias a la teletón» y sentir un calor más humanista…. Porque no ayudamos por fín a toda está gente que tiene grave problemas de deudas habitacionales, incluso, algunos han perdido sus viviendas y le hacemos un buén regalo de navidad, y con un poco de solidaridad, podemos conseguirlos. De ustedes depende…..

patricio escobar

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