Columna personal

Viva Huamalata III

Claro… mis amigos esta era la casa de la señora María Jopia, y esta otra que aún está con candaddo, era la de don Atalíbar Rivera, el hojalatero del pueblo… de sus manos emergieron todos los tarros, gamelas, embudos, tarros de parafina, estanques de bencina y bebederos para los pollos criados en Huamalata, seguramente, fue él quien confeccionó los barriles aparejados al lomo de los burros de don Rola… aquellos que calmaron más de alguna fiebre… y enloquecida sed, como la del Pidén mis amigos… quién podrá olvidar a ese personaje y su rosario escatológico o catarata de garabatos de cuyo texto y contexto no se salvó ni la Santísima Virgen María… ni el cura Vega, ni el más reputado y temible habitante huamalatino de la época… quién podrá olvidar su ira linguística desgarradora… perforando gutural y atávica las noches del pueblo… más de algún varón cansado de tanto insulto gratuito y para evitar el pavor infantil de sus hijos en la antesala del primer sueño… salió a enfrentarlo, como el Cuyano por ejemplo, pero en el mejor de los casos el insultador profesional se calmó un par de semanas, para luego volver con mayor intensidad a la naturaleza coprolálica de su competencia linguística; sólo el Golpe de Estado, con su Toque de Queda, pudieron poner coto definitivo a este rosario temible que empapeló de garabatos los viernes nocturnos de Huamalata… sí, pero siguieron los bailes en la Quinta de Recreo Copa Cabana… donde hacían furor bailarinas cuyos nombres el pudor exige mantener en el anonimato… allí se armaron peleas de las mil y una noche… brillaron dantescos cuchillos a la luz de la luna y más de algún parroquiano quedó marcado para siempre, por desafiar la ira del que hacía unos minutos le juraba amistad eterna entre los embriagados balbuceos del alcohol… o no compadrito… somos amigo’h o no somo’h amigo`h… era la bohemia desenfrenada y rural elevando su follaje desde la dura jornada diaria, aquélla que se desarrollaba entre melgas de cebollas y almácigos de lechugas, las mismas que luego verdeaban en algún puesto de la Feria de Ovalle… porque… Morena morenita, morena de ojos negros..regálame un besito siquiera de recuerdo… porque mañana me voy me voy me voy… y muchos nos fuimos con México y sus canciones, desde las ondas de Radio Norte Verde de Ovalle acompañando la jornada campesina… cómo contrastaba la licenciosa noche de los viernes con la muy pía señorita Aurora Alcayaga, quien repartía santitos a domicilio para los más pequeños… seguramente desde aquellas imágenes alzaron vuelo por vez primera las aves de nuestra fe cristiana… la que muchos llevamos todavía prendida a las solapas del alma… eran los tiempos que el cura Ahumada llegaba desde Recoleta en su camioneta verde, para a oficiar la santa misa… dominus patri nostrum… decía en su arcaísmo latinista que despertaba la admiración de nuestras devotas madres quienes veían en aquella negra sotana al más sabio y bondadoso ministro de Dios… siempre acompañado de su inolvidable monaguillo, Alfonso Pérez… en torno a cuya figura y nombre, los menos piadosos, tejieron grandes leyendas, como aquella de La Viuda, que terminó con una andanada de piedrazos que obligaron al protagonista a identificarse… «no me peguís más si soy el Alfonso Pérez oooh…» allí terminó la leyenda de La Viuda, pero quedó pendiente develar la del Hombre Chancho, aquel personaje mitad hombre y mitad chancho que nuestras madres utilizaron con encomiable pragmatismo, para que nos durmiéramos temprano… -niños..no se olviden que tienen que acostarse temprano… antes que se haga la noche porque anda suelto el Hombre Chancho… - me temo que fue una leyenda creada por nuestras madres, como un mecanismo de control, para nuestra libertaria e irrefrenable energía juguetona… por eso basta… a dormir huamalatinos… porque anda suelto el Hombre Chancho… y mañana será otro día…

Manuel Gaete.

(continúa)

Temas: 

Comentarios

Comentario: 

Pica el ajo ,pica el aji..y como no recordar a don manuel que nos vendia verdura en su carreta con eae burro que solo queria sescansar tanto por el peso de su carga como de los niños que se le acercaban para moleatarlo quisiera saber que tan larga fue esa libreta que tanto fio…y kisiera seguir pero creo que aun falta leer de ti…una huamalatina que llegara a descansar en donde el descanso era ir al club esmeralda……deade valparaiso.

Comentar

Algo sobre Ovallito.cl

Ovallito.cl es un proyecto personal de un ovallino criado en la calle Independencia. Estamos en Internet desde el año 2003, lo que nos convierte en la web ovallina más antigua aún activa.

Columnas destacadas

Nuestra identidad mestiza
Susurro de los molinos de viento LVIII - El mundo de los volantines
El Diablo en La Capilla
Nunca quedas mal con nadie
El valor de lo limarino
Queso de Cabra: Producto Típico de Ovalle
A mi Río Limarí
El Piano de la Escuela América
Campana de oro