Nostalgia

Todo lo que tenga que ver con recuerdos de Ovalle.

Vía Láctea Caprina del Norte Verde

Viajeros que el ocaso guarda en su roja cabellera de eternidades…en esta estación de los estíos recojo, una vez más, la antorcha del presagio y con tinta de lunas llenas me lanzó a las aguas de la memoria, para escribir primavera sin fin en las calles y quebradas de todos los ovallinos y ovallinas que, derramados por la geografía mundial, llevan en sus pechos las claves que el fuego de la tierra añorada…marcó indeleble en los cuartos traseros de sus almas voluptuosas, fraternas e invencibles.

EXTRAÑO

Se acercan las festividades y creo que la añoranza de mi Familia y mi Ovallito Querido se acentúan cada vez más…

Eso me complica un poco ya que me desespera.

Carta a un amor perdido

Carta a un amor perdido

Al finalizar las fiestas patrias todo vuelve a su lugar: los vasos, los violines, la rutina, la memoria y sus afanes…todo, todo regresa a los mismos anaqueles, por ello después de tanta cueca, tonada y volantines, vuelvo a tu recuerdo tratando de entender lo repentino y silencioso de tu viaje.

Tradiciones que el tiempo sepultó en sus ramadas

Entre cuecas y tonadas llegaba a la fiesta la dupla inolvidable, la más perfecta combinación de dos opuestas fuerzas universales: Dionisio y Apolo, señera dicotomía en la más rancia tradición cosmogónica occidental.

Entre cazuelas de pavo, chupilca y empanadas…

Entre cazuelas de pavo, chupilca y empanadas…

En el rodeo e’ los Andes comadre Lola, le pegaron su puñete al guatón Loyola…” al despuntar el 18 de septiembre, en ayunas don Celestino servía la chupilca, harina tostada con vino tinto, del quechua –cupilca- que significa harina mezclada con chicha; fécula de trigo tostada en la callana, vasija de greda utilizada por los incas para tostar granos de trigo y maíz.

Recordando a mis profesoras de la infancia

Dicen que el pasado quedó atrás, pero aquellos años de la infancia, fueron mis mejores años.

Corría el año 1976, cuando me tocó enfretar el Kinder en la Escuela Parroquial en el centro. El director era don Gastón (que después fue director de la escuela 2 ).

Luciérnaga intermitente del misterio central...

Luciérnaga intermitente del misterio central del Hombre o crisálida de miel en la indevelable floración de la manzana humana… coterránea mujer; pequeño crepúsculo-amaneciendo entre las palmeras de la plaza ovallina; racimo de estrellas brotando en las quebradas rurales de la tierra añorada o aceituna nocturna seduciendo al rocío…

Don José Cario Levy, mi abuelo

El abuelito José nació en Estambul, Turquía, en el año 1903. A los 20 años llegó a Chile en busca de su padre a Antofagasta, debido a su origen judío tenía contactos de paisanos cuyas referencias eran buenas respecto al país. Pasado el tiempo, la cosa no resultó ser tan fácil… se dedicó al comercio y por esas cosas de la vida caminando por una calle de Antofagasta vio a una linda jovencita… mi abuelita, y se enamoraron. Pronto se casaron y nacieron las hijas. Se radicaron en Ovalle, donde mi abuelo trabajó toda su vida en los almacenes de don Santos Martinac. El abuelito José nunca pudo volver a su tierra, ni ver a sus hermanas, pero formó una linda familia. Vivió hasta los 90 años… quien lo pensaría llegar desde Estambul a Ovalle y toda su descendencia acarrea esta historia linda que él nos contó… porque estas líneas son muyyy poco, su vida fue larga e intensa.

Los volantines en el calvario de Huamalata...

Los volantines en el calvario de Huamalata y otros juegos multicolores, que iluminaron los caminos de la infancia, cuando el cielo nos abría sus corolas infinitas y un celeste prístino y profundo penetraba los intersticios pulmonares…

Los estudiantes sin micro de Huamalata

Desperdigados a lo largo y ancho del polvoriento camino, con sus inconfundibles uniformes… portando, rutilante en el bolsillo cardiaco, la insigne insignia del Liceo de Hombres de Ovalle, avanzan hacia el pueblo, con los intestinos crepitando de hambre, cua

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