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Limarí y el regionalismo

El Valle del Limarí poseyó y posee riqueza, y ésta, en los años venideros aún más se incrementará. Sin embargo, y ello lamentablemente ha sido nuestro sino, esta riqueza no nos beneficia en el grado que debería, y esto constituye en el fondo, una grave injusticia social.

Ya desde el lejano período colonial, el Valle del Limarí se constituyó como el foco principal de desarrollo de la región. Fueron nuestros valles los que por su generosa producción triguera, motivaron la denominación de granero del norte para esta zona. Más tarde, ya en la república, fue el mítico mineral de Tamaya, el venero generoso que conformó una de las mayores fortunas de nuestro país, capital que sería fundamental para el desarrollo económico del país y la conformación de una clase que aún mantiene lugares de privilegio en la nación. Hoy, nadie podría desconocer el enorme potencial de la actividad fruticultora limarina, que se extiende cada día más en sus valles generosos.

Limarí entonces, poseyó y posee riqueza, y ésta, en los años venideros aún más se incrementará. Sin embargo, y ello lamentablemente ha sido nuestro sino, esta riqueza no nos beneficia en el grado que debería, lo que constituye en el fondo una grave injusticia social.

El camino para remediar esta situación pareciera ser, para los limarinos de corazón, el tomar una decidida posición regionalista, que impulse medidas que reviertan una situación impuesta por el gobierno central. Hay que crear los mecanismos legales y tributarios que exijan que una parte mayor de las enormes ganancias que se obtienen de la riqueza de nuestros suelos y del trabajo de nuestra gente quede en nuestra tierra, y de esta forma podamos en definitiva alcanzar el desarrollo que nos merecemos y que nos corresponde.

Lamentablemente, nuestros representantes políticos, la mayoría de los cuales se nos imponen por las cúpulas partidistas de turno, no son nacidos en nuestros lares, y ello, salvo las excepciones que pudieren existir, contribuye decisivamente a que la situación se mantenga inalterada, al no poder, y quizás no nacerles también, la vocación de contradecir los designios cupulares que en ello no consienten transar.

Limarí, por su historia y por su gente, debe exigir más. No obstante las exigencias que nos impone el modelo económico, y la importancia que el capital exterior tiene en el impulso de la actividad agrícola y empresarial en nuestra tierra, y ello no obsta para que nuestra exigencia sea acogida. Las condiciones de vida de nosotros limarinos no se corresponden con la riqueza de nuestra tierra. Nos merecemos largamente una vida mejor.

Comentarios

Ovallinos de corazòn
¿No encuentran Uds. repulsivo y de mal gusto, como una vulgar calle de Tacna (con el respeto que esa ciudad me merece), en lo que se ha convertido la calle Vic. Mackenna con los puestos de venta callejera, que afean enormemente esa orgullosa y antigua calle?
Esta bien que en vista que no hay trabajos reales en la ciudad, la gente busque ganarse el sustento diario… Pero … ¿a ese costo?
¿No han pensado las autoridades extranjeras de Ovalle que una forma de ganarse a los ovallinos de corazòn, es con buenas acciones y no degradando ni afeando su ciudad?
¡Excelente ha sido el pintado de las fachadas del casco antiguo de la ciudad! Lástima que los vándalos de siempre echen a perder todo tan rápido.

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